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entre la historia milenaria de la antigua Roma y la vocación para el turismo y los negocios...

Pinewood Castelfusano

El nacimiento de la actual Pineda de Castelfusano data de alrededor del 1700, cuando la finca era de propiedad del Cardenal Sacchetti; en 1993, la finca, que se extiende por más de 1000 hectáreas, fue comprada por el Ayuntamiento de Roma, que la declaró área de interés ambiental y paisajístico para evitar que pudieran construir viviendas, que habrían afeado el lugar y destruido la selva mediterránea existente, que constituye un gran tanque de oxígeno para todas las zonas limítrofes.

Posteriormente, se creó el Parque de Castelfusano, con la posibilidad de realizar visitas guiadas.
La vegetación de la pineda, muy lujuriante, no obstante, la cercanía al mar, es un grupo de árboles de alto tallo (pinos, encinas, encinas blancas).
Está presente un sotobosque compuesto por enebros, madroños, lentiscos, jusbarbas, ligustros, majoletos, arrayanes y otras esencias perfumadas, donde han construidos sus nidos y madrigueras diferentes animales: pájaros carpinteros, mirlos, tórtolas, lechuzas, mochuelos y garzas reales pero también erizos, tortugas, lagartijas, zorros, jabalís, garduñas y comadrejas comunes.

Como en el pasado, la pineda de Castelfusano es todavía hoy un lugar de recreación, jóvenes y no tan jóvenes se recrean practicando diferentes deportes: jogging, bicicleta, patinaje y tenis.
También están aquellos que, con su familia, deciden organizar invitantes picnic para transcurrir una jornada en el medio del verde respirando aire limpio.
Estas costumbres, ya consolidadas por los romanos, han hecho que la pineda de Castelfusano se convirtiera en un lugar bien organizado con pistas para andar en bicicleta, espacios abiertos y senderos donde los más curiosos pueden pasear admirando desde cerca el ambiente natural.



 
Pinewood Castelfusano
via severiana
 
 
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